Corrías hacia mi a toda velocidad, con todas tus fuerzas.
Gritabas, te esforzabas en que te escuche, en que te entienda.
Me cantabas las canciones que me hacen llorar.
Las que vos mismo escribiste alguna vez.
Me abrazabas. Tomabas mi mano y no la soltabas, porque estabas dispuesto a esta vez, no dejarme ir jamás.
Tu piel, tu voz ... era tan real.
Tu reflejo en mis ojos. Tus abrazos infinitos. Tus besos eternos.
Bajo el hechizo, bajo las ganas de seguir.
Se repiten una y otra vez, se acumulan. Pensamientos que persisten en el tiempo.
Pero solo era un sueño.
Tan solo un sueño ....

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